Cuando tenía más de 65 años, la profesora Helen Hirsh experimentó lo que muchas personas mayores enfrentan: comenzó a perder confianza en sí misma. "Era como si fuera irrelevante, invisible. La impresión que tenía era que los demás ya no me miraban como un referente, ya no me valoraban como antes", afirma. Helen Hirsh: la autora de ReSet dice que es importante cultivar una “mentalidad de longevidad” Reproducción Con una trayectoria de cinco décadas en el campo de la educación, decidió profundizar en la situación que vivía. "Fue un punto de inflexión para mí. Descubrí que estaba interiorizando el edadismo, esa visión negativa de la vejez, y que acabaría convirtiéndome en una profecía autocumplida, es decir, estaría cada vez más aislado y perdido", recuerda. Casualmente, una antigua alumna le propuso hacer un curso de emprendimiento social y así acabó creando Top Sixty Over Sixty (algo así como “los destacados mayores de 60”), que se convirtió en una referencia en la lucha contra la discriminación por edad y a favor de la diversidad de edades en Canadá. En ReSet: Aprovechando al máximo el resto de tu vida, que acaba de publicar en colaboración con Debra Yearwood, Hirsh pone en práctica lo que ha experimentado y aprendido: "En la primera parte del libro, muestro cómo la discriminación por edad debe ser señalada, denunciada y nunca minimizada, porque conduce al aislamiento, la depresión y la muerte prematura. En la segunda parte, traigo reflexiones, herramientas y estrategias para reescribir este guión". La obra de Hirsh “conversa” con otra sobre la que escribí recientemente. En Longevity Nation: las personas, las ideas y las tendencias que cambian la segunda mitad de nuestras vidas, el autor, Michael Clinton, afirma: "Todavía vivimos con el pensamiento del siglo XX, y una de estas construcciones es que la vida es corta. Por lo tanto, nos falta preparación, física y mental, para vivir vidas más largas. A los 65 años, la gente se cierra a nuevas posibilidades, basándose en la creencia de que su tiempo ha pasado". A sus 77 años, nos propone adoptar lo que ella llama la “mentalidad de longevidad”, es decir, que seamos plenamente conscientes de que nuestras vidas –cada vez más largas– deben tener sentido y propósito. “Empecé cosas nuevas a los 67 años y quiero ayudar a las generaciones que vienen después a hacer lo mismo”, enfatizó en una conferencia online a la que asistí. Estas son algunas de sus principales sugerencias: Tomar conciencia: reconocer la discriminación por edad y deconstruir los prejuicios. Esté preparado para mostrar a los demás que, incluso sin intención de lastimar o lastimar, menosprecian a los mayores. Un ejemplo es cómo los cuidadores se dirigen a ellos con un lenguaje infantil, como si fueran niños pequeños. Pregúntate: ¿qué no empezaste o dejaste de hacer pensando que eras demasiado mayor para tal cosa? Necesitas reconectar con tus fortalezas y motivación, valorando tu propia sabiduría y experiencia. Vuelve a encontrarte a ti mismo: nuevos propósitos, significados y oportunidades existen a cualquier edad. Involúcrate en causas en las que crees, busca la convivencia con otras generaciones, mantente comprometido y visible. El deporte transforma la rutina y la mentalidad de quienes buscan longevidad