La confusión mental y la irritabilidad pueden indicar una falta de vitamina B12, advierte el consenso; Comer carne no garantiza protección. AdobeStock Los olvidos frecuentes, la dificultad para concentrarse, la irritabilidad, el cansancio persistente y una sensación de "mente confusa" se atribuyen a menudo al estrés rutinario o a trastornos emocionales. Pero estos síntomas también pueden estar asociados con la deficiencia de vitamina B12, una condición considerada común y que puede causar importantes cambios neurológicos incluso sin causar anemia. Al tratarse de signos inespecíficos, la investigación debe considerar otras posibles causas y realizarse con valoración clínica. La alerta forma parte de un consenso publicado por la Asociación Brasileña de Nutrición (ABRAN), que reúne recomendaciones para el diagnóstico, prevención y tratamiento de la deficiencia de vitaminas. Según el documento, el reconocimiento temprano del problema es fundamental para evitar complicaciones potencialmente irreversibles, especialmente en el sistema nervioso. La entidad recomienda que se considere de forma rutinaria en la práctica clínica la posibilidad de deficiencia de vitamina B12, especialmente en los grupos más vulnerables. Ahora en g1 ¿Qué es la vitamina B12 y por qué es tan importante? También llamada cobalamina, la vitamina B12 participa en procesos esenciales para el funcionamiento del organismo. Entre sus principales funciones se encuentran la síntesis de ADN, la producción de ácidos grasos, la formación de mielina (estructura encargada de proteger a las neuronas) y la participación en mecanismos vinculados al metabolismo celular, la función cardiovascular, el sistema inmunológico y el funcionamiento cerebral. Según el consenso, la deficiencia de vitaminas puede provocar manifestaciones hematológicas y neurológicas que afectan prácticamente a todo el organismo. Los síntomas pueden confundirse con ansiedad y depresión. Uno de los puntos destacados por los expertos es que la deficiencia de vitamina B12 puede manifestarse a través de síntomas también presentes en trastornos psiquiátricos, trastornos del sueño, otras deficiencias nutricionales y diferentes condiciones clínicas. Irritabilidad, cambios de humor, cansancio constante, palpitaciones, dificultad para concentrarse y sensación de confusión mental se encuentran entre los signos informados por los pacientes, pero no son específicos de la deficiencia de B12 y no permiten un diagnóstico por sí solo. Un caso que ilustra esta posibilidad es el del fotógrafo Fernando Beiral, de 42 años. Durante más de un año, creyó que estaba experimentando síntomas similares a los de la ansiedad y la depresión. El hallazgo se produjo de forma casual, durante pruebas realizadas con otro fin, cuando se identificó que sus niveles de vitamina B12 eran muy bajos. Luego de reponer la vitamina, refiere que notó una mejoría en sus síntomas y resalta la importancia de buscar la evaluación médica adecuada. La respuesta al tratamiento, sin embargo, varía dependiendo de la gravedad de la deficiencia, el tiempo de evolución y la presencia de otras condiciones asociadas. ¿Quién tiene mayor riesgo de sufrir deficiencia de vitamina B12? El consenso de ABRAN identifica varios grupos más susceptibles al problema. Entre ellos se encuentran: Vegetarianos y veganos; Personas de 60 años o más; Mujeres embarazadas; Pacientes sometidos a cirugía bariátrica; Usuarios de medicamentos que reducen la acidez gástrica; Personas que usan metformina; Pacientes con enfermedad de Crohn; Personas con colitis ulcerosa; Personas con enfermedad celíaca; Personas con síndrome del intestino irritable; Mujeres con antecedentes de infertilidad o aborto espontáneo; Inmunosuprimido; Personas con mielopatía; Pacientes con esclerosis múltiple. Comer carne no garantiza protección contra la carencia Aunque los alimentos de origen animal son las principales fuentes de vitamina B12 y reducen el riesgo de deficiencia por su baja ingesta, el consumo regular de estos alimentos no siempre previene el problema, porque la absorción de la vitamina depende de factores gástricos e intestinales. Según el consenso, el hígado de res, la carne, el pescado, los huevos, la leche y los productos lácteos se encuentran entre los alimentos más ricos en vitamina. Los alimentos vegetales frescos no se consideran fuentes confiables de cobalamina. En las dietas vegetarianas o veganas, la ingesta adecuada suele depender de alimentos fortificados o de suplementación, según orientación profesional. Según el consenso de Abran, las principales fuentes de alimento incluyen: Fuentes de vitamina B12 Sin embargo, la absorción de la vitamina depende de un proceso complejo que involucra ácido gástrico, proteínas de transporte y factor intrínseco producido en el estómago, con posterior absorción en el intestino delgado. Por tanto, enfermedades gastrointestinales, cirugías y algunos medicamentos pueden interferir en este proceso. Por eso, según la endocrinóloga Marcia Helena Costa, doctora por la USP y profesora de Endocrinología de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro (Unirio), incluso las personas que consumen habitualmente alimentos ricos en vitamina B12 pueden desarrollar una deficiencia si hay dificultad en su absorción. "Incluso las personas que consumen alimentos ricos en vitamina B12, como carne, pescado, pollo, hígado, leche y productos lácteos, pueden tener deficiencia, porque depende de la absorción. Es necesario tener una absorción adecuada", explica. La discapacidad afecta a niños, adultos y ancianos El documento muestra que la deficiencia está presente en diferentes grupos de edad, pero la prevalencia varía según la población estudiada, la dieta, los ingresos, la edad, las enfermedades asociadas, el uso de medicamentos y los criterios de laboratorio adoptados. En Estados Unidos, afecta aproximadamente al 3% de las personas entre 20 y 39 años, al 4% entre 40 y 59 años y al 6% de las personas mayores de 60 años. Se encuentran niveles considerados límite en más del 20% de las personas mayores. En América del Sur, África y Asia, la prevalencia puede superar el 40% en determinados grupos de población. En Brasil, el consenso cita que el 14,2% de los niños menores de cinco años tienen deficiencia de vitamina B12, situación más común en familias de bajos ingresos y en las regiones Norte y Sudeste. ¿Cuáles son los síntomas de la deficiencia? Las manifestaciones pueden afectar principalmente a los sistemas hematológico y nervioso. Entre los cambios descritos se encuentran: Anemia macrocítica; pancitopenia; Trombosis asociada con hiperhomocisteinemia; Varios síntomas neurológicos. En los niños, la deficiencia puede provocar regresión psicomotora, hipotonía, retraso de la mielinización e incluso atrofia cerebral. El consenso destaca que la identificación temprana puede permitir revertir la afección. En los adultos pueden aparecer parestesias, entumecimiento, pérdida de propiocepción y dificultades para realizar tareas delicadas, como escribir o abotonarse la ropa. En los ancianos, la deficiencia puede contribuir a la depresión, cambios en la marcha, caídas, deterioro cognitivo, psicosis e incontinencia urinaria y fecal. ¿Cuándo investigar la deficiencia de vitamina B12? Se recomienda la investigación especialmente en personas que tienen: Anemia macrocítica; Síntomas neurológicos; Edad avanzada; Dieta vegana; Embarazo o lactancia vegana; Bebés de madres veganas; Esterilidad; Enfermedades gastrointestinales. ¿Cómo se hace el diagnóstico? Según el consenso, los pacientes pertenecientes a grupos de riesgo deben someterse inicialmente a un hemograma completo y una medición de vitamina B12 sérica. Los resultados se interpretan de la siguiente manera: Por encima de 300 pg/ml: normal; Entre 200 y 300 pg/ml: límite; Por debajo de 200 pg/mL: deficiencia establecida. Cuando los resultados se consideran dudosos, la recomendación es complementar la investigación con pruebas como holotranscobalamina, ácido metilmalónico (MMA) y homocisteína. La endocrinóloga Marcia Helena Costa destaca que una prueba aislada no debe utilizarse por sí sola para definir el diagnóstico. Según ella, la evaluación debe considerar la historia clínica, los síntomas, los exámenes de laboratorio y el seguimiento médico y nutricional. El tratamiento incluye diferentes formas de suplementación. La vitamina B12 se puede administrar por vía intramuscular, subcutánea, oral, sublingual o intranasal. Las formulaciones disponibles incluyen cianocobalamina, hidroxocobalamina, metilcobalamina y adenosilcobalamina. Según el consenso, todos se convierten en cobalamina activa dentro de las células. La vía oral tiene las ventajas de menor costo y practicidad, pero puede ser menos efectiva en situaciones de malabsorción. La administración intramuscular sigue estando indicada especialmente en pacientes con anemia perniciosa, gastrectomía, resección del íleon o síndromes de malabsorción. La ruta sublingual gana espacio entre las recomendaciones Uno de los aspectos más destacados del documento es el aumento de la evidencia a favor del uso de suplementación sublingual. Los estudios analizados demostraron que las formulaciones sublinguales de cianocobalamina y metilcobalamina eran tan efectivas como la aplicación intramuscular para corregir los niveles séricos de la vitamina y los cambios hematológicos en niños con deficiencia. Otros estudios también han demostrado la eficacia de la vía sublingual en diferentes poblaciones, incluidos pacientes que utilizan metformina e individuos con deficiencia marginal de la vitamina. Según ABRAN, esta forma de administración ofrece ventajas como comodidad, seguridad, practicidad, rápida absorción e independencia del tracto gastrointestinal. ¿Qué recomienda el consenso de ABRAN? Entre las principales recomendaciones se encuentran: Considere siempre la posibilidad de deficiencia de vitamina B12 en la práctica clínica; Realizar suplementación profiláctica en grupos de riesgo, independientemente de las pruebas de laboratorio; Investigar resultados dudosos con exámenes complementarios; Iniciar el tratamiento rápidamente cuando exista una deficiencia establecida o esté indicada profilaxis; Reservar la vía oral para pacientes sin problemas de absorción y sin urgencia terapéutica; Considere las vías parenteral y sublingual como preferidas; Reconocer que las vías parenteral y sublingual siguen siendo efectivas incluso en pacientes con absorción intestinal alterada. El documento concluye que, considerando eficacia, seguridad y comodidad para el paciente, la suplementación sublingual puede ser la opción de elección en la mayoría de los casos de prevención y tratamiento de la deficiencia de vitamina B12.