Simplemente "caminar" no es suficiente para prevenir el envejecimiento y las caídas. Lo importante es cómo caminas y tu conciencia. No te limites a 10.000 pasos al día; aumentando 10 cm la longitud de tu zancada y siendo consciente de cómo aterrizas sobre los talones y balanceas los brazos, tus paseos diarios pueden convertirse en un entrenamiento muscular de todo el cuerpo...