Hay un momento en la vida de toda mujer en el que su cuerpo comienza a cambiar silenciosa pero profundamente. Dormir ya no es el mismo. El estado de ánimo disminuye sin motivo aparente. El estado de ánimo fluctúa. La memoria parece fallar. Y, poco a poco, surge la sensación de que algo es diferente, sin poder nombrar exactamente qué. Para millones de mujeres brasileñas, estos signos marcan el inicio de una fase aún rodeada de desinformación: la transición hormonal que precede a la menopausia. La menopausia en sí misma es un hito biológico: el fin definitivo de los ciclos menstruales, confirmado tras 12 meses consecutivos sin menstruación. Pero antes de que llegue, está el climatérico, un período de transición que puede durar de cinco a diez años y que comienza, en promedio, alrededor de los 40 a 45 años. Es en esta etapa, también llamada perimenopausia, cuando las hormonas comienzan a fluctuar irregularmente, provocando síntomas que afectan a todo el cuerpo. Dr. Rozeny Anute Divulgación El viaje hormonal: lo que sucede en el interior Los protagonistas de este cambio son dos hormonas: la progesterona y los estrógenos. La progesterona es la primera hormona que comienza a disminuir y es en gran medida responsable de la regulación del sueño, el efecto calmante sobre el sistema nervioso y el equilibrio emocional. Cuando sus niveles disminuyen, aparecen el insomnio, la ansiedad y la irritabilidad, a menudo incluso antes de cualquier cambio en el ciclo menstrual. Por tanto, la progesterona suele ser una de las primeras hormonas que se reemplazan durante el seguimiento clínico. El estrógeno, producido principalmente por los ovarios, afecta la disposición, la temperatura corporal, el metabolismo óseo, la salud cardiovascular y la función cognitiva. Es lo que mantiene a las mujeres activas y vitales. Cuando su producción comienza a disminuir, el efecto se extiende a múltiples sistemas del cuerpo, razón por la cual los síntomas parecen tan variados y, a veces, desconectados. La caída simultánea de progesterona y estrógeno también provoca cambios en el ciclo menstrual, que pueden volverse irregulares, más intensos o más espaciados. Estos signos suelen ser los primeros en llamar la atención, pero muchas mujeres los atribuyen simplemente al envejecimiento natural, sin buscar investigación. La Dra. Rozeny Anute, ginecóloga y cirujana plástica dedicada a la atención integral de la mujer, está a cargo de la Clínica Lady Care, con unidades en São José dos Campos, Caraguatatuba y São Paulo. Explica: "Uno de los mayores problemas en esta etapa es que los síntomas aparecen poco a poco y la mujer se adapta al malestar. Piensa que es estrés, que es un cansancio normal y pospone los cuidados. Cuando finalmente busca ayuda, ya lleva años viviendo con el problema". Síntomas que pasan desapercibidos Los sofocos —los conocidos sofocos— son el síntoma más asociado a la menopausia, pero están lejos de ser el único. La lista de manifestaciones climatéricas es amplia y muchas veces sorprendente para las propias mujeres. El insomnio y los despertares nocturnos son sumamente comunes y están directamente relacionados con la bajada de progesterona. La llamada “niebla mental” –dificultad para concentrarse, fallos de memoria, sensación de lentitud cognitiva– es una de las quejas que más asusta a las mujeres en esta etapa, llevando a muchas a creer que están desarrollando un problema neurológico cuando, en realidad, la causa es hormonal. Los cambios de humor también merecen atención: irritabilidad desproporcionada, ataques de ansiedad, sentimientos de tristeza sin motivo claro. Estos síntomas afectan no sólo a la mujer, sino a sus relaciones familiares y profesionales. El aumento de peso —especialmente en la región abdominal—, la reducción de la masa muscular, la piel más seca y la caída del cabello completan un cuadro que, cuando no se investiga, compromete profundamente la calidad de vida. Salud sexual en la vejez Uno de los temas que más se evita en las consultas –y que mayor impacto tiene en el bienestar– es la salud sexual durante y después de la menopausia. La caída de estrógenos provoca sequedad íntima, pérdida de elasticidad de los tejidos y reducción de la libido. Muchas mujeres abandonan su vida sexual por malestar o dolor, sin saber que existen tratamientos eficaces y accesibles. Clínica Lady Care / Divulgación El reemplazo hormonal personalizado, que puede realizarse por vía oral, transdérmica (gel o parche) o mediante implantes hormonales (pellets), es uno de los enfoques más consolidados en la medicina actual. Recomendado y acompañado por un especialista, devuelve el confort, la lubricación y el deseo. Los tratamientos locales, como el láser de CO2 fraccionado y el ácido hialurónico íntimo, complementan el abordaje con resultados significativos y una alta satisfacción. "La sexualidad forma parte de la salud. Cuando una mujer deja de sentir placer y lo acepta como inevitable, está renunciando a una dimensión importante de su propia vida. Y no tiene por qué ser así", destaca la doctora Rozeny. Prevención: los huesos y el corazón requieren especial atención La caída de estrógenos no sólo afecta el bienestar inmediato. Tiene consecuencias a largo plazo que requieren un seguimiento preventivo. La osteoporosis (pérdida progresiva de densidad ósea que aumenta el riesgo de fracturas) es significativamente más común en las mujeres después de la menopausia. La densitometría ósea se convierte en un examen fundamental a partir de los 50 años, o antes, cuando existen factores de riesgo como antecedentes familiares, bajo peso corporal o tabaquismo. El riesgo cardiovascular también aumenta en esta etapa. Los estrógenos ejercen un efecto protector sobre los vasos sanguíneos y su reducción se asocia con un aumento del colesterol LDL, la presión arterial y el riesgo de eventos cardíacos. Cuidar la alimentación, mantener una actividad física regular y realizar un seguimiento cardiovascular periódico son medidas imprescindibles para esta etapa de la vida. Para la salud ósea, el enfoque actual va mucho más allá del calcio y la vitamina D. Para desarrollar una buena masa ósea también se requiere magnesio, vitamina K y colágeno, además de una ingesta adecuada de proteínas. Sin esta combinación, la suplementación aislada tiene un efecto limitado. La práctica regular de ejercicios de impacto moderado y entrenamiento con pesas complementa los cuidados, estimulando directamente la formación ósea. En cuanto al corazón, el control del peso, el manejo del estrés y la calidad del sueño son tan importantes como los exámenes periódicos. Enfoque Lady Care: la mujer más allá de los exámenes En Clínica Lady Care el seguimiento del climatérico y la menopausia se realiza de forma individual. Esto significa mirar a la mujer como un todo: no sólo los resultados de laboratorio, sino también cómo se siente, cómo duerme, cómo trabaja, cómo interactúa. El tratamiento puede incluir reemplazo de hormonas bioidénticas, suplementación específica, orientación nutricional, cuidado de la salud íntima (incluidos procedimientos estéticos y regenerativos) y derivación a otras especialidades cuando sea necesario. El objetivo es restaurar la vitalidad, la disposición y la calidad de vida. "La menopausia no es una sentencia. Es una fase que, bien controlada, se puede vivir plenamente. Ninguna mujer necesita aceptar el malestar", resume la doctora Rozeny Anute. Para agendar una cita en Clínica Lady Care, contáctenos vía WhatsApp (12) 98310-0106 o acceda al perfil @clinica.ladycare en Instagram. Médico responsable: Dra. Rozeny Anute CRM 111.127 / SP