Las “curas marinas” no son nuevas, pero la idea de que la exposición a océanos, ríos y lagos puede ser una medicina para el cerebro está ganando terreno. Al ver las olas romper en el vasto y rugiente océano frente a él, Dave Phillips se sintió sin opciones al estar al borde del acantilado en Cornwall hace varios años. El ex cabo del ejército británico había perdido a varios seres queridos en rápida sucesión, y los efectos agravantes del trastorno de estrés postraumático (TEPT) no tratado debido a sus giras militares se habían vuelto abrumadores. "Pertenezco a una generación en la que no hablábamos", dice Phillips, de 67 años. "Traté de afrontarlo yo mismo y terminé parado al borde de un acantilado pensando: 'Sí, este es el camino'". Continuar leyendo...