Las acciones de IBM experimentaron un colapso histórico en Wall Street después de no cumplir con las expectativas financieras. Los ingresos preliminares del segundo trimestre fueron insuficientes ya que los clientes cambiaron su gasto hacia hardware. El director ejecutivo, Arvind Krishna, reconoció que la empresa no se adaptó con la suficiente rapidez. Los equipos internos fallaron, lo que provocó que numerosos acuerdos importantes no cumplieran los plazos esperados. Este cambio benefició a los fabricantes de hardware y a la vez afectó a los proveedores de software.