La semana de concentración en el Senado no trajo novedades para las agendas prioritarias del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT). Este es el caso de las propuestas de reforma a la Constitución (PEC) al final de la escala 6x1 y la seguridad pública. El escenario reforzó el distanciamiento entre Davi Alcolumbre (União Brasil-AP), presidente de la Cámara, y el Ejecutivo de cara al avance de proyectos con un impacto estimado de más de R$ 150 mil millones. La expectativa del gobierno era que el Senado avanzara en la tramitación de la PEC, que reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales en un plazo de hasta 14 meses y permite poner fin a la escala 6x1, aprobada hace más de dos semanas en la Cámara de Diputados. Comprender qué son las 'agendas bomba' que ejercen presión sobre el presupuesto del gobierno en un año electoral Una reunión entre Alcolumbre y el senador Otto Alencar (PSD-BA), presidente de la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ), donde se espera que se tramite la PEC, estaba prevista para el martes pasado (9), pero fue cancelada por el presidente del Senado en el último momento, cuando Alencar se dirigía a su residencia oficial. "Llegué temprano desde Bahía para discutir este tema [PEC da 6x1], pero en el último momento canceló la cita conmigo. No hay nada nuevo [sobre el 6x1]", afirmó el senador. Además de la PEC que acaba con la escala 6x1, Otto Alencar, primer aliado del Gobierno, espera el orden de Alcolumbre sobre otras dos propuestas de interés del Ejecutivo: la PEC de Seguridad Pública; y el proyecto que crea la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos (PNMCE). Presidente del Senado Federal, senador Davi Alcolumbre (União-AP). Carlos Moura/Agencia Senado Nueva reunión La próxima semana, el Senado realizará sesiones semipresenciales, pero Otto Alencar afirmó que vendrá a Brasilia si Alcolumbre programa una reunión para discutir el avance de la agenda. El senador, sin embargo, dijo que el presidente del Senado “no dio ninguna señal” para la reunión. "Tal vez vaya con [Jaques] Wagner a ver si podemos hablar, pero depende de Davi. Si por casualidad me llama, como ya me llamó y marcó. Él se desmarcó y yo también, teniendo una gran relación con él, no voy a este enfrentamiento porque no solucionará nada", apuntó Otto Alencar. Alcolumbre ya informó a Lula que las agendas prioritarias del gobierno sólo avanzarán después de una reunión entre ambos para avanzar en los asuntos. Los interlocutores de ambas partes están intentando hacer viable la agenda, pero por el momento se considera poco probable. La relación entre Lula y Alcolumbre, que ya era tensa, se tensó definitivamente con el rechazo de la nominación del fiscal general de la Unión, Jorge Messias, al Supremo Tribunal Federal (STF), articulada por el presidente del Senado. Si, por un lado, las agendas prioritarias del gobierno permanecen en el cajón de Alcolumbre, por otro, el presidente del Senado aceleró la tramitación de las llamadas "agendas bomba", proyectos con potencial para aumentar el gasto público o reducir los ingresos (ver vídeo arriba). El mismo martes que canceló la reunión con Otto Alencar, Alcolumbre recibió en la residencia oficial del Senado a los ministros José Guimarães (Secretaría de Relaciones Institucionales) y Darío Durigan (Hacienda), quienes precisamente pidieron al presidente del Senado que celebrara las agendas bomba. Entre ellas estaba la propuesta que crea una línea especial de crédito rural para renegociar deudas de productores. Los ministros pidieron que el texto fuera eliminado de la agenda y confiaron en que esto sucedería, lo cual no sucedió. El proyecto, en las cuentas del Tesoro, podría generar un costo de R$ 140 mil millones para el Tesoro Nacional en los próximos años. Este gasto financiero acaba aumentando aún más la deuda pública del país. Ese mismo día, los interlocutores de Alcolumbre dedicaron la jornada a reforzar la visión de los ministros, afirmando que el proyecto sería eliminado de la agenda. Después de la presión de la bancada de agronegocios y del relator, el senador Renan Calheiros (MDB-AL), Alcolumbre anunció en el pleno del Senado que incluiría el proyecto en la agenda y esperaría una reunión de los parlamentarios con Durigan antes de votar. Aunque se mostraron reacios a acudir a Hacienda, porque no querían negociar ningún punto más de la propuesta, algunos senadores acudieron al ministerio como muestra de la buena relación entre Durigan y Alcolumbre. Incluso antes de terminar la reunión, Alcolumbre anunció en el pleno que había hablado con Durigan y que el ministro anunció que no había acuerdo. Aun así, reforzó que el asunto sería votado. A pesar de la oposición pública, los parlamentarios de la base gubernamental no actuaron decisivamente para bloquear el proyecto, que fue aprobado en una votación simbólica, sin registro individual de los votos de cada parlamentario. Además del proyecto de renegociación de la deuda rural, la CCJ del Senado aprobó, también en votación simbólica, una PEC que prevé jubilación plena y paridad para los trabajadores de la salud y quienes luchan contra enfermedades endémicas. El equipo económico estima que el proyecto aumentará la insuficiencia financiera de los sistemas de seguridad social en R$ 3 mil millones por año. Según cálculos del Ministerio de la Seguridad Social, el impacto es de R$ 99 mil millones, considerando la Unión, los estados, el Distrito Federal y los Municipios. A finales del mes pasado, la Comisión de Asuntos Sociales (CAS) también aprobó el proyecto de ley que aumenta el salario mínimo de médicos y dentistas a R$ 13.600 por una semana laboral de 20 horas. La estimación es de un aumento del gasto de la Unión de R$ 8,4 mil millones por año, sin contar estados, municipios y la red Ebserh. El texto fue aprobado con carácter definitivo y pasa directamente a la Cámara de Diputados, de no existir una solicitud firmada por al menos nueve senadores para llevar el asunto al pleno. Impacto en la Cámara La presión impuesta por el Senado al gobierno ya está generando repercusiones en la Cámara. La aprobación de las "agendas bomba" y la incertidumbre sobre el avance del PEC 6x1, ya aprobado por los diputados, llevaron al gobierno a mantener la presión sobre el Congreso para que fije una posición. El camino encontrado fue mantener la urgencia constitucional del proyecto enviado por el Ejecutivo que aborda la reducción de jornada laboral y que bloquea la agenda de la Cámara. La medida disgustó al presidente de la Cámara, Hugo Motta (Republicanos-PB), con quien el presidente Lula había estrechado relaciones en las últimas semanas. En un acuerdo alcanzado en mayo, la idea era que el proyecto gubernamental abordara la reducción de jornada para carreras específicas, como profesionales de seguridad, profesionales de la salud, entre otras. Pero con el avance de la explosiva agenda de renegociación de las deudas rurales, la evaluación del gobierno fue que la fuerza de la bancada ruralista también presionaría a Motta para que aprobara la medida en la Cámara. Por ello, la valoración fue que es mejor mantener la agenda cerrada. Sin embargo, ante la negativa del gobierno a retirar la urgencia, Motta decidió adoptar su propia maniobra para salir de las cuerdas: La estrategia es votar el proyecto que actualmente ocupa la agenda, pero adaptando el texto al contenido de la PEC ya aprobada por los diputados. El objetivo es desbloquear las votaciones e intentar posibilitar el análisis de textos como el Marco Legal para la Inteligencia Artificial y el aumento del límite de Facturación para Microempresarios Individuales Por ello, Motta colocó el proyecto enviado por el gobierno y que se somete a votación en la Cámara como único punto del orden del día de la Cámara para la próxima semana. La votación será en sesiones híbridas, ya que los diputados ya están movilizados en sus bases para las elecciones y las festividades de junio, que son muy fuertes en el Nordeste. Los aliados creen que Motta está tratando de mantener la visibilidad antes del receso. La expectativa es un segundo semestre vacío, lo que sería imposible con una sesión plenaria con una agenda cerrada y sin votaciones.