San Valentín es la ocasión perfecta para crear una experiencia especial en la mesa. Elegir el vino adecuado puede realzar los sabores de los platos y hacer que el momento sea memorable. Una duda habitual a la hora de maridar es saber qué vino va con qué plato. A continuación podrás encontrar algunas sugerencias de menús perfectos para celebrar la fecha. Risotto de champiñones Pinot Noir es una uva que combina bien con platos a base de setas. Divulgación. Este plato italiano elegante y sabroso es ideal para el Día de San Valentín. Las setas tienen sabores terrosos y umami, lo que exige vinos untuosos y con buena complejidad. Una excelente opción es un Pinot Noir de Borgoña, que ofrece notas de frutos rojos y un ligero toque terroso, acompañando el plato sin dominar sus delicados sabores. Una opción es el Moillard Bourgogne Hautes-Côtes-de-Beaune Les Alouettes Red. Otro consejo es un Chardonnay envejecido en barrica, cuya cremosidad casa perfectamente con la textura del risotto. Prueba el Norton Reserva Chardonnay, un blanco argentino delicioso y con mucho cuerpo que maduró durante 6 meses en barricas. Pasta con mariscos La uva Sauvignon Blanc produce vinos refrescantes que combinan bien con mariscos. Divulgación. Los platos a base de gambas, calamares, pulpos o mariscos maridan mejor con vinos blancos frescos y con buena acidez. La uva blanca Sauvignon Blanc es una opción clásica, que aporta notas cítricas y refrescantes que realzan los mariscos. Una etiqueta con una excelente relación calidad-precio es el Caliterra Reserva Sauvignon Blanc chileno. Si quieres apostar por la uva Pinot Grigio, prueba Stemmari Pinot Grigio, producida en la isla de Sicilia, en el sur de Italia. Filet mignon con salsa de vino La uva Cabernet Sauvignon tiene la intensidad y estructura para acompañar la carne. Divulgación. La intensidad de la carne roja y la riqueza de la salsa (aprende a hacer salsa de Madeira) exigen vinos tintos estructurados. Un Cabernet Sauvignon es una apuesta segura, ya que ofrece taninos firmes y aromas de frutos negros que complementan el sabor del filete. Chile es un país que produce maravillosos Cabernet Sauvignon, como el Tabali Pedregoso Cabernet Sauvignon, que maduró 10 meses en barricas de roble. Quienes prefieran algo más suave pueden optar por un Malbec, que aporta equilibrio y elegancia al conjunto. La bodega familiar argentina Alfredo Roca produce Reserva de Família Malbec, un tinto con taninos maduros, sabores frutales y un ligero toque de vainilla, que envejeció durante 12 meses en barricas de roble. Salmón con puré de patatas Los pescados grasos requieren blancos estructurados como los Chardonnays. Divulgación. El salmón es un pescado de sabor fuerte, textura untuosa y grasa intercalada entre las fibras, lo que permite diferentes posibilidades de maridaje. Un Chardonnay, con un ligero sabor a roble, acompaña la cremosidad del puré y la riqueza del pescado. Una etiqueta que coincide es Bodega Iribarrem Reserva Chardonnay, un vino untuoso que pasó 12 meses madurando en barricas de roble. Otros vinos que combinan a la perfección son los blancos portugueses del Alentejo como el Régia Colheita Branco, estructurado e intenso con aromas de frutas blancas maduras y tropicales. Ñoquis de gorgonzola y nueces Las burbujas son perfectas para acompañar platos de queso. Divulgación. La intensidad del gorgonzola y el toque mantecoso de los frutos secos exigen vinos con buena estructura y acidez. Un vino espumoso elaborado según el método tradicional (al igual que el champán) marida perfectamente con este plato. Una gran etiqueta es Filipa Pato 3B Blanc de Blancs, un vino espumoso portugués de alta gama, elaborado en la región de Bairrada mediante técnicas de cultivo biodinámico. BEBE MENOS, BEBE MEJOR.