Los esfuerzos de descentralización fiscal de Pakistán no han logrado cerrar las brechas de gasto regional, y las capitales provinciales como Quetta y Lahore reciben significativamente más por persona que sus propias provincias. A pesar de los superávits presupuestarios en algunas áreas, las regiones más pobres enfrentan una inversión insuficiente. También surgen preocupaciones sobre el hecho de que el gasto en educación y atención sanitaria no produzca los resultados deseados, junto con irregularidades financieras generalizadas descubiertas por los auditores.