Últimamente, la musicoterapia ha despertado el interés entre los médicos como ayuda para dormir, sobre todo porque no tiene efectos secundarios. Las investigaciones emergentes muestran que va más allá de la relajación: al reducir el estrés, la música puede influir en la microbiota intestinal, ayudando así a regular el sueño a través del eje cerebro-intestino-microbiota.