¿Puede la Luna convertirse en una economía? La apuesta detrás de los billones de dólares de SpaceX
⚡ Resumen rápido
Más de medio siglo después del primer paso humano sobre la Luna, SpaceX intenta convencer a los inversores de que el próximo gran salto será económico.
Más de medio siglo después del primer paso humano sobre la Luna, SpaceX intenta convencer a los inversores de que el próximo gran salto será económico.
Aunque todavía no hay minas, fábricas ni centros de procesamiento de datos que funcionen fuera de la Tierra, parte de la valoración de 1,75 billones de dólares (8,93 billones de reales) atribuida a la empresa, que sale a bolsa este viernes (12), refleja la expectativa de que actividades de este tipo sean económicamente viables en las próximas décadas.
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Esta visión aparece explícitamente en los documentos presentados a la Comisión de Bolsa y Valores (SEC), el organismo regulador del mercado de capitales de Estados Unidos equivalente a la Comisión de Bolsa y Valores (CVM) de Brasil.
En ellos, la empresa de Elon Musk define el espacio como "la mayor frontera económica de la historia de la humanidad" y sostiene que la caída de los costes de lanzamiento está allanando el camino para una nueva fase de expansión productiva más allá de la Tierra.
🌐 Entre los proyectos mencionados se encuentran sistemas de generación de energía solar en la superficie lunar, la extracción de hielo para la producción de combustible, el aprovechamiento de recursos minerales y la construcción de fábricas capaces de producir satélites y componentes electrónicos.
🚀 Los planes también incluyen un sistema de lanzamiento electromagnético desde el satélite natural, en una especie de "catapulta gigante" diseñada para enviar carga al espacio sin necesidad de cohetes.
Por muy futuristas que parezcan, dignas de una película de ciencia ficción, estas iniciativas reflejan una revisión de las ambiciones de la empresa y una reorientación de su estrategia para los próximos años.
Esto se debe a que, durante años, el empresario sudafricano presentó a Marte como el gran objetivo de la expansión humana en el espacio y el destino final de los planes de SpaceX. Ahora, sin embargo, la Luna va ganando protagonismo como etapa prioritaria en la estrategia de sus planes más inmediatos.
“La justificación de Musk es técnica, ya que las ventanas de lanzamiento desde la Luna son cada diez días, en lugar de 26 meses desde Marte”, explica Álvaro Machado Dias, profesor de la Universidad Federal de São Paulo (Unifesp).
Según el profesor, el cambio también garantiza una especie de adherencia al “calendario de los inversores institucionales”, ya que la Luna puede permitir probar tecnologías, construir una base operativa y acumular avances más rápidamente, compatibles con los horizontes de rentabilidad esperados por los inversores.
El cohete que necesita funcionar… para que todo lo demás suceda
Sin embargo, hay un elemento que conecta prácticamente todas las ambiciones de SpaceX hacia la Luna: ninguna de ellas existe sin Starship, un cohete desarrollado por la compañía.
No es de extrañar que el vehículo aparezca en los planes de la empresa menos como un producto comercial y más como lo que la empresa define como una infraestructura capaz de sustentar una futura economía espacial.
Según la propia SpaceX, el proyecto fue diseñado para transportar grandes volúmenes de carga y tripulación de forma recurrente y económicamente viable. También se pone el foco en la capacidad de reabastecimiento de combustible en órbita, considerada una pieza clave para misiones más largas y la expansión de actividades más allá de la Tierra.
En opinión de Franco Granda, analista de investigación senior de PitchBook, Starship representa un cambio estructural en la forma en que se puede explorar económicamente el espacio.
Para él, el cohete inaugura una nueva etapa en la trayectoria de SpaceX, en la que las misiones espaciales dejan de funcionar como iniciativas puntuales y empiezan a acercarse a una lógica industrial basada en la escala, la frecuencia y la reutilización.
Cápsula SpaceX llega a la Estación Internacional
REUTERS/NASA
➡️ El principal obstáculo histórico del sector siempre ha sido el coste de poner en órbita personas y equipos. La propuesta de la compañía de Musk es invertir esta ecuación: transformar el acceso al espacio en una actividad más predecible y rutinaria. La expectativa de la consultora es que la combinación de reutilización y mayor capacidad de carga reduzca drásticamente los costos de lanzamiento con el tiempo. Si esto sucede, proyectos que hoy parecen económicamente inviables podrían ganar escala y permitir una presencia más permanente fuera de la Tierra.
"No se trata sólo de llegar a la Luna. Se trata de crear la infraestructura necesaria para permanecer allí y operar a escala", señala Granda.
¿Qué se ganaría produciendo cosas en el espacio?
Si la economía lunar todavía suena como un concepto lejano, Jan-Erik Asplund, cofundador de Sacra, una empresa de investigación e inteligencia de mercado centrada en startups, busca responder a la pregunta que suele separar la visión empresarial de la ciencia ficción: ¿dónde estaría el retorno financiero de todo esto?
Según la consultora, la caída de los costes de acceso al espacio podría abrir el camino a actividades productivas que actualmente siguen siendo inviables. Parte de esta oportunidad sería precisamente producir fuera de la Tierra.
En algunos casos, el entorno de vacío y microgravedad no sólo sería un lugar de producción alternativo, sino también una ventaja.
➡️ La gravedad terrestre puede generar impurezas y deformaciones en materiales sensibles. En órbita, estos efectos tienden a reducirse, lo que permite fabricar productos con características difíciles de reproducir en tierra.
Entre los ejemplos citados por Asplund se encuentran medicamentos producidos en microgravedad, fibras ópticas especiales utilizadas en telecomunicaciones y láseres, así como obleas de silicio, láminas que sirven de base para la fabricación de semiconductores.
💊 La estimación de la consultora es que sólo el mercado de medicamentos producidos en estas condiciones podría generar US$ 10 mil millones (R$ 51 mil millones) hasta 2030.
🔬 En el caso de las fibras ópticas del tipo ZBLAN, cuya fabricación se ve favorecida por la ausencia de gravedad, el potencial de mercado en este período se estima en 12 mil millones de dólares (61,2 mil millones de reales), mientras que el segmento global de obleas de silicio supera los 150 mil millones de dólares (765,2 mil millones de reales).
🚀 En el turismo espacial, se espera que la reutilización de vehículos como el Starship reduzca gradualmente los costos de acceso a la órbita, ampliando un mercado que Sacra proyecta en casi 4 mil millones de dólares (20,4 mil millones de reales) para 2032.
"La gente suele pensar que el espacio es simplemente un lugar para lanzar satélites. Pero la lógica del siguiente paso es utilizar el entorno espacial para fabricar productos que serían más difíciles o más caros de producir en la Tierra", afirma Asplund.
Otro segmento destacado por el experto es el de las futuras estaciones espaciales privadas. Con la Estación Espacial Internacional (ISS) acercándose al final de su vida útil, la expectativa es que parte de los recursos actualmente destinados a su mantenimiento se dirijan a plataformas comerciales en órbita.
Según Sacra, esta transición podría allanar el camino para una nueva generación de laboratorios, fábricas y centros de investigación operados por empresas privadas.
Para SpaceX, sin embargo, el potencial del espacio no se limita a la fabricación.
En documentos presentados ante la SEC, la empresa afirma que ve el espacio no sólo como un lugar para fabricar productos, sino también como una base futura para apoyar la expansión de la inteligencia artificial.
➡️ La empresa sostiene que el crecimiento de la inteligencia artificial requiere volúmenes cada vez mayores de energía y procesamiento, lo que ejerce presión sobre las infraestructuras terrestres. En respuesta, planea desarrollar una red de satélites capaces de funcionar como centros de procesamiento de datos en órbita, alimentados por energía solar.
Según la compañía, esta arquitectura reduciría parte de los costes asociados a los grandes centros de datos terrestres. En órbita, el calor de los equipos podría disiparse directamente al espacio, reduciendo la necesidad de estructuras de refrigeración convencionales. "El espacio ofrece la posibilidad de acceder a un suministro de energía prácticamente ilimitado y a un entorno operativo capaz de mantener la informática de alta densidad de forma continua. Esto incluye ventajas estructurales para la generación de energía, refrigeración de equipos y operaciones ininterrumpidas a medida que aumenta la capacidad", afirma la empresa en su prospecto de oferta pública inicial.
SpaceX dice que tiene intención de empezar a implementar esta estructura a partir de 2028. Una vez más, Starship aparece como pieza central, ya que la compañía considera que el cohete es indispensable para transportar el equipo necesario para soportar esta red al espacio.
Según los cálculos de Asplund, el movimiento representa también un intento de competir por una parte del mercado mundial de servicios en la nube, estimado en 200 mil millones de dólares (1,02 billones de reales). Señala que la empresa está en conversaciones con Google para evaluar la posibilidad de albergar conjuntamente centros de procesamiento de datos en órbita.
“Si avanza, la asociación serviría como validación de la demanda empresarial de infraestructura informática espacial y podría ayudar a garantizar los primeros ingresos del programa de constelaciones de satélites centrados en la inteligencia artificial”, afirma.
Musk en la base estelar SpaceX en Brownsville, Texas
REUTERS/Adrees Latif/Foto de archivo
¿Cuánto vale una economía que aún no existe?
Aunque Franco Granda proyecta que la economía espacial global podría alcanzar los 1,8 billones de dólares (9,18 billones de reales) en 2035, adopta una postura cautelosa al analizar algunas de las iniciativas más ambiciosas de SpaceX.
Proyectos como centros de datos orbitales y una futura base industrial en la Luna aparecen en el análisis como posibilidades a largo plazo, no como fuentes concretas de ingresos para los próximos años, cuya realización aún depende de una serie de avances tecnológicos, operativos y económicos.
"La idea no es decir que estos proyectos sean imposibles. La cuestión es que están mucho más allá de cualquier horizonte de planificación a corto plazo", evalúa el analista senior de PitchBook.
🌙 Considera que propuestas como Moonbase Alpha, un asentamiento lunar centrado en la producción industrial, son conceptualmente plausibles, pero agresivas en cuanto a su calendario. La evaluación es que construir una estructura permanente en la Luna sería un proyecto que se mediría en décadas, no en años.
Por lo tanto, Granda atribuye prácticamente cero ingresos a iniciativas como las bases lunares y la computación orbital en sus modelos financieros actuales.
“SpaceX se presentará [a los inversores] con Starlink como motor de generación de efectivo, complementado con varias apuestas de valoración de futuro, como la escala que aporta Starship, la conectividad directa para dispositivos móviles y la computación orbital”, afirma.
Pero para la propia SpaceX, la economía lunar tampoco parece ser el punto final de esta historia.
En documentos presentados a la SEC, la propia empresa describe el satélite natural como un paso intermedio hacia objetivos aún más amplios, incluido el concepto de una civilización Kardashev Tipo II (más información a continuación).
De la economía lunar a la civilización alimentada por energía solar
Arte/g1
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