Investigadores localizan un cementerio de ballenas en el Océano Índico que alberga fósiles de hasta 5,3 millones de años
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Cráneos fósiles de tres zifios recuperados del fondo marino.
Cráneos fósiles de tres zifios recuperados del fondo marino. La imagen muestra dos especies extintas de zifio, Pterocetus diamantinae (especie nueva para la ciencia, en la parte superior) e Izikoziphius rossi (el segundo cráneo), así como el zifio de Andrews, Mesoplodon bowdoini (dos cráneos en la parte inferior), una especie aún existente.
TREnD global/IDSSE/Divulgación
Un vasto cementerio de ballenas escondido en las profundidades del Océano Índico ha revelado una historia que abarca millones de años. Investigadores de la Academia de Ciencias de China descubrieron una necrópolis submarina con fósiles y cadáveres distribuidos a lo largo de unos 1.200 kilómetros en la Zona del Diamante, una región entre Australia y la Antártida.
El estudio, publicado en la revista científica "Nature", identificó 485 sitios que contienen restos de cetáceos y cinco caídas de ballenas aún activas, el nombre que reciben los cadáveres que se hunden en el fondo del océano y comienzan a sustentar comunidades enteras de organismos.
El descubrimiento puede representar la acumulación más profunda y extensa conocida de fósiles y cadáveres de ballenas jamás registrada, además de ofrecer una ventana sin precedentes a la evolución de estos mamíferos marinos durante los últimos 5,3 millones de años.
¿Qué es una "caída de ballena"?
Cuando una ballena muere y se hunde, su cadáver arrastra una enorme cantidad de materia orgánica al fondo del mar. En ambientes extremadamente pobres en alimentación, estos restos funcionan como verdaderos oasis biológicos.
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Los investigadores encontraron cinco comunidades activas asociadas a cadáveres ubicadas entre 4.625 y 6.789 metros de profundidad. En algunos de ellos predominaban gusanos perforadores de huesos, estrellas serpiente, moluscos y bacterias capaces de obtener energía mediante procesos químicos, sin depender de la luz solar.
En total se documentaron 35 grupos de macrofauna. Según los autores, la mayoría de las especies encontradas pueden ser nuevas para la ciencia.
Además, los científicos registraron organismos a profundidades mucho mayores que las conocidas anteriormente para este tipo de ecosistema. Los saltos de ballena en la Zona Diamantina amplían en más de 2.500 metros el límite conocido de estos hábitats.
Recuperación de huesos fosilizados de ballena mediante el brazo manipulador del sumergible chino Fendouzhe en el fondo marino de la Zona Diamantina.
TREnD global/IDSSE/Divulgación
Fósiles de hasta 5,3 millones de años
Para determinar la edad de los restos encontrados, el equipo analizó la composición isotópica de 33 fósiles.
Los resultados indicaron edades entre aproximadamente 120 mil años y 5,26 millones de años. El fósil más antiguo pertenece a un zifio extinto del género Pterocetus.
Según los investigadores, esto demuestra que las caídas de ballenas han ocurrido en la región desde al menos principios del Plioceno, una época en la que el clima global era significativamente más cálido que el actual.
El equipo también identificó fósiles de especies modernas de zifios que todavía habitan en el Océano Índico, lo que sugiere una impresionante continuidad ecológica a lo largo de millones de años.
Mapa del "cementerio de ballenas" ubicado en estudio
Divulgación/Naturaleza
Nueva especie de ballena extinta
Entre los hallazgos se encuentra una nueva especie llamada Pterocetus diamantinae.
El fósil consiste en parte del cráneo de un zifio extinto encontrado a una profundidad de casi 6.900 metros. El análisis anatómico mostró características suficientemente distintas como para clasificarla como una especie previamente desconocida.
El descubrimiento amplía el conocimiento sobre la evolución de los zifios, uno de los grupos de cetáceos más enigmáticos.
¿Por qué murieron tantas ballenas allí?
La extraordinaria concentración de restos de ballenas llevó a los investigadores a investigar el origen de la necrópolis.
La hipótesis principal implica la combinación de varios factores. La región está situada en una ruta frecuentada por ballenas migratorias y alberga condiciones favorables para la alimentación de los zifios, que realizan algunas de las inmersiones más profundas del reino animal.
Además, la topografía en forma de valle puede actuar como una trampa natural para los cadáveres hundidos. Otro factor importante es la tasa de sedimentación extremadamente baja de la región, que permite que los huesos permanezcan expuestos y preservados durante cientos de miles o incluso millones de años.
Según los autores, la combinación de estos elementos puede explicar la formación del enorme depósito de fósiles.
Impacto del descubrimiento
Los científicos afirman que la necrópolis transforma la comprensión de los ecosistemas de las profundidades marinas.
Las caídas de ballenas pueden actuar como puntos de conexión entre hábitats extremos, como respiraderos hidrotermales y exudaciones frías del fondo marino, ayudando a organismos especializados a dispersarse a largas distancias.
Además, el sitio constituye un archivo natural poco común de la historia evolutiva de los zifios. Debido a que estos animales rara vez se observan vivos y a menudo se los conoce sólo por varamientos ocasionales, los fósiles conservados ofrecen una oportunidad única de reconstruir su evolución, distribución y ecología a lo largo de millones de años.
¿Cómo se llevó a cabo el estudio?
Los investigadores realizaron 32 inmersiones con el submarino tripulado Fendouzhe entre febrero y marzo de 2023, recorriendo alrededor de 1.200 kilómetros de la Zona Diamantina. Se registraron 485 sitios que contenían fósiles o cadáveres y se recolectaron muestras para análisis biológicos, anatómicos y geoquímicos.
La edad de los fósiles se estimó mediante la datación con isótopos de estroncio de 33 especímenes. Entre los puntos fuertes se encuentran el acceso sin precedentes a profundidades de hasta 7.000 metros y la combinación de paleontología, ecología y genética. Como advertencia, sólo una pequeña fracción del área total fue observada directamente, y las hipótesis para explicar la concentración de ballenas en la región siguen siendo inferenciales, sin pruebas directas.
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