¿Puede un reloj inteligente detectar problemas cardíacos? Entiende cuándo la alerta en tu muñeca debe convertirse en una consulta
⚡ Resumen rápido
Alerta de alerta por frecuencia cardíaca elevada lleva a analista tecnológico a UCI Una alerta emitida por un reloj inteligente llevó a un habitante de São José do Rio Preto (SP) a buscar atención médica y descubrir fibrilación auricular, una arritmia que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular y otras complicaciones cardiovasculares.
Alerta de alerta por frecuencia cardíaca elevada lleva a analista tecnológico a UCI
Una alerta emitida por un reloj inteligente llevó a un habitante de São José do Rio Preto (SP) a buscar atención médica y descubrir fibrilación auricular, una arritmia que puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular y otras complicaciones cardiovasculares.
Los relojes inteligentes son cada vez más capaces de identificar cambios fisiológicos y, en algunos casos, incitar a los usuarios a buscar atención incluso antes de que aparezcan los síntomas. Pero, ¿cuánto puedes confiar en estos dispositivos?
Según el cirujano cardiovascular Ricardo Kazunori Katayose, de BP - A Beneficência Portuguesa de São Paulo, los relojes inteligentes pueden funcionar como herramientas de seguimiento, pero no reemplazan los exámenes médicos ni son capaces de confirmar diagnósticos.
Eso es lo que ocurrió en el caso de Robson Cardoso, de 35 años. El reloj registró una frecuencia cardíaca superior a lo normal y emitió dos alertas sucesivas mientras estaba en reposo. La confirmación de la fibrilación auricular se produjo sólo después de que se realizó un electrocardiograma en el hospital.
La frecuencia cardíaca normal en reposo suele oscilar entre 60 y 100 latidos por minuto en la mayoría de los adultos. Los valores persistentemente altos, especialmente en situaciones externas como el ejercicio físico o el estrés, merecen una investigación médica.
El reloj inteligente no detecta la mayoría de los diagnósticos de hipertensión
¿Qué pueden identificar los relojes?
Los últimos relojes inteligentes monitorean continuamente señales fisiológicas como la frecuencia cardíaca, los niveles de oxígeno en sangre, la temperatura corporal, la calidad del sueño y la actividad física.
Algunos modelos también ofrecen un electrocardiograma simplificado y funciones capaces de identificar patrones compatibles con determinadas arritmias, incluida la fibrilación auricular.
Sin embargo, esto no significa que el reloj sea capaz de diagnosticar enfermedades cardíacas.
En el caso de Robson, por ejemplo, el dispositivo sólo detectó un cambio en los latidos de su corazón y emitió una alerta. El diagnóstico fue realizado posteriormente por el equipo médico, mediante pruebas específicas.
Consorcio de energía inalámbrica/reproducción
El potencial y los límites de la tecnología.
En los últimos años, los fabricantes han empezado a invertir cada vez más en funciones enfocadas a la salud cardiovascular.
En febrero, un análisis publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) evaluó la función de notificación de hipertensión del Apple Watch y concluyó que la herramienta detectaría alrededor del 41% de las personas con presión arterial alta no diagnosticada. En la práctica, esto significa que casi seis de cada diez casos pasarían desapercibidos.
En ese momento, Katayose evaluó que la tecnología es prometedora, pero aún insuficiente como estrategia de seguimiento aislada.
"El estudio muestra que el dispositivo puede ayudar a detectar casi la mitad de los pacientes que no saben que son hipertensos. Sin embargo, el alto porcentaje de pacientes que no fueron detectados hace que la metodología sea insuficiente para detectar la hipertensión en la población general", dijo a g1.
Según él, el principal riesgo reside en los llamados falsos negativos: situaciones en las que la persona presenta un problema de salud, pero no recibe ninguna notificación del dispositivo.
"No es aceptable. La mitad de los hipertensos perderían la oportunidad de realizar un control adecuado. Considero inadecuado utilizarlo como método de detección aislado", afirmó.
Aunque la investigación analizó la presión arterial, no las arritmias, la conclusión ayuda a comprender el papel de los relojes inteligentes en la práctica clínica: pueden servir como señal de alerta, pero no sustituyen a los métodos de diagnóstico validados.
Robson de Oliveira Cardoso
Reproducción
¿Cuándo merece atención una alerta?
La pauta es observar el contexto en el que aparece la notificación.
Su frecuencia cardíaca puede aumentar temporalmente por diversas razones, incluida la actividad física, el estrés, la ansiedad, la fiebre, el dolor, el consumo de alcohol, cafeína o ciertos medicamentos. Pero los avisos repetidos, especialmente cuando aparecen en reposo o van acompañados de síntomas como palpitaciones, dificultad para respirar, mareos, desmayos o dolor en el pecho, deben motivar una evaluación médica.
Tampoco se recomienda interpretar la ausencia de alertas como garantía de que todo está bien.
Así como los dispositivos pueden emitir notificaciones sin que se produzca una enfermedad, también pueden no identificar los cambios que realmente están presentes.
¿Qué es la fibrilación auricular?
La fibrilación auricular es una de las arritmias cardíacas más comunes. En este caso, las aurículas (cámaras superiores del corazón) comienzan a contraerse de forma desorganizada, provocando latidos irregulares.
Algunas personas experimentan palpitaciones, cansancio, dificultad para respirar o malestar en el pecho. Otros, sin embargo, pueden permanecer asintomáticos durante largos períodos.
El principal riesgo de la afección es la formación de coágulos dentro del corazón, que pueden migrar al cerebro y provocar un derrame cerebral.
Por ello, se considera fundamental el diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado.
Aliado pero no sustituto
La valoración del experto es que los relojes inteligentes deberían considerarse herramientas complementarias.
Pueden ayudar a identificar cambios tempranamente, incentivar la búsqueda de atención y aumentar la conciencia sobre la propia salud. Al mismo tiempo, todavía tienen limitaciones importantes y dependen de la confirmación mediante exámenes médicos.
En el caso de Robson, la alerta no trajo el diagnóstico. Pero sirvió para demostrar que algo no era normal y fue suficiente para ponerlo ante un equipo médico capaz de identificar el problema.
Esta es la función que muchos cardiólogos ven hoy en día para los relojes inteligentes: no sustituir al médico, sino ayudar al paciente a llegar antes a ellos.
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