Curso de colisión: por qué el G7 teme que los desequilibrios de la economía global acaben en crisis
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Los países del G7 piden una desescalada del conflicto entre Israel e Irán REUTERS/Suzanne Plunkett/Piscina El aumento de las exportaciones de China, el deterioro de las cuentas de Estados Unidos y el bajo nivel de inversión en Europa han preocupado al G7, grupo que reúne a las siete mayores economías desarrolladas del mundo.
Los países del G7 piden una desescalada del conflicto entre Israel e Irán
REUTERS/Suzanne Plunkett/Piscina
El aumento de las exportaciones de China, el deterioro de las cuentas de Estados Unidos y el bajo nivel de inversión en Europa han preocupado al G7, grupo que reúne a las siete mayores economías desarrolladas del mundo. El temor es que este escenario aumente las tensiones comerciales y deje a la economía global más vulnerable a las crisis financieras.
La cuestión ha sido una de las prioridades de Francia, que actualmente ostenta la presidencia del grupo. Según el presidente francés, Emmanuel Macron, los desequilibrios entre el comercio mundial y la circulación de capitales entre países han alcanzado niveles "insostenibles". El tema estará en la agenda de la cumbre de líderes prevista para esta semana.
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El mes pasado, los ministros de finanzas del G7 acordaron que se necesita una acción coordinada, algo que ha sido difícil de lograr dentro del grupo más amplio del G20 durante años. También advirtieron que sin una respuesta conjunta, estos desequilibrios podrían convertirse en una crisis financiera.
Entienda en este informe cuáles son las principales preocupaciones de las economías más grandes del mundo.
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Un mundo de ahorradores y gastadores
Los saldos en cuenta corriente, un indicador que mide las entradas y salidas de recursos de un país (incluidas las importaciones, las exportaciones, los ingresos por inversiones y la ayuda exterior), muestran un desequilibrio creciente desde la pandemia de Covid-19.
Después de caer en los años posteriores a la crisis financiera mundial de 2008 y 2009, el superávit de China ha vuelto a niveles récord.
Al mismo tiempo, la eurozona ha mantenido su posición como acreedor del resto del mundo, mientras que Estados Unidos sigue dependiendo del capital extranjero para financiar su consumo.
En la práctica, esto significa que los ahorros acumulados en algunos países se están utilizando para financiar el consumo en otros, principalmente en Estados Unidos, hoy el principal destino de estos recursos.
China: excedentes generados por exceso de capacidad
El modelo de crecimiento de China, basado en las exportaciones, ha sido cada vez más criticado. Para los críticos, los incentivos gubernamentales aumentaron la producción a niveles mucho más altos que el consumo interno del país.
La posición de China en las cuentas internacionales ha cambiado drásticamente en los últimos años. Desde la pandemia, el superávit en cuenta corriente (cuando un país recibe más recursos de los que gasta en el extranjero) ha aumentado a un récord de 735 mil millones de dólares, impulsado por un fuerte crecimiento de las exportaciones a pesar de los aranceles más altos impuestos por Estados Unidos.
La débil demanda interna y el fuerte crecimiento de las exportaciones de productos industrializados aumentaron el superávit chino.
Los críticos, incluido el presidente estadounidense Donald Trump, afirman que una moneda mantenida artificialmente devaluada favorece las exportaciones del país. También argumentan que las empresas chinas reciben subsidios en una escala mayor que la observada en la mayoría de las economías desarrolladas.
En diciembre, Macron dijo que si las principales economías no se reequilibran a través de la cooperación, Europa "no tendrá otra opción" que adoptar medidas proteccionistas.
➡️ El proteccionismo es el conjunto de políticas que buscan favorecer la producción nacional y limitar la competencia extranjera. Esto se puede hacer mediante aranceles de importación, subsidios a empresas locales u otras medidas para estimular la economía nacional.
Beijing rechaza las críticas y afirma que sus empresas son competitivas. El gobierno chino también dice que defenderá sus intereses frente a cualquier barrera comercial.
Déficit persistente de Estados Unidos
Por otro lado, EE.UU. sigue siendo el principal impulsor del consumo global. El país gasta más de lo que produce, reflejo del alto consumo familiar y la baja tasa de ahorro.
Este patrón se vio reforzado por políticas de aumento del gasto y recortes de impuestos. Sumados a los estímulos adoptados en tiempos de crisis y los gastos pandémicos, estos factores incrementaron el déficit federal. Esta combinación hace que Estados Unidos dependa de los recursos del exterior. En la práctica, el país utiliza los ahorros acumulados por las economías superavitarias para financiar su gasto interno.
Si bien esta dinámica ayuda a sostener el crecimiento global, también aumenta las tensiones comerciales. Esto se debe a que las autoridades estadounidenses han recurrido a aranceles y políticas industriales para tratar de reducir déficits recurrentes desde hace décadas.
Europa: superávit impulsado por la falta de inversión
Si bien el superávit de China está vinculado al exceso de producción, el de Europa tiene otro origen: el bajo nivel de inversión dentro del bloque y la alta tasa de ahorro.
Según un informe publicado en 2024 por el expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, los países europeos necesitan transformar una mayor parte de sus ahorros familiares en inversiones productivas, como obras, tecnología y expansión empresarial. De lo contrario, corren el riesgo de quedarse aún más atrás de Estados Unidos y China.
Desde el inicio de la pandemia, las inversiones en la zona del euro han crecido mucho menos que en EE.UU., especialmente en el área tecnológica.
Los economistas afirman que el bajo nivel de inversión reduce la actividad económica en Europa. Como consecuencia, parte de los ahorros acaba invirtiéndose en otros países en busca de mejores rendimientos, contribuyendo al superávit de las cuentas exteriores de la zona del euro.
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