Hace seis años, al comienzo de la pandemia de 2020, Corea del Norte se encontró en una situación desesperada. Al no disponer de una infraestructura médica completa para combatir el coronavirus, el país introdujo un régimen de aislamiento estricto. El cierre de las fronteras provocó una fuerte caída del comercio con China, principal socio y patrocinador de la RPDC. Sin materiales, materias primas y componentes importados, muchas empresas pararon. Había escasez de ropa, zapatos e incluso alimentos en el país, y sus precios aumentaron varias veces. El líder norcoreano, Kim Jong Un, ha reconocido públicamente las dificultades económicas.