La Comisión Europea tiene previsto presentar, a mediados de julio, una reforma del mercado europeo de carbono (ETS), consistente en aplicar el principio de que quien contamina paga. Bruselas pretende ampliar esta tarificación a todos los vuelos internacionales, a pesar de que el transporte aéreo representa al menos el 3% de las emisiones globales de CO2 (y su contribución al calentamiento global es mayor).