Cuando el calor se vuelve sofocante, un simple baño de agua fría puede proporcionar un alivio inmediato. Siempre y cuando apuntes a los lugares correctos. Cuello, muñecas, sienes... Estos son los objetivos a los que hay que apuntar como prioridad. Cuando el termómetro sube, cada acción cuenta. Ante un calor que a veces parece infiltrarse por todas partes, muchos buscan instintivamente refrescarse la cara. Sin embargo, ciertas partes del cuerpo son mucho más efectivas para recuperar rápidamente algo de frescura. Cuello, muñecas, sienes: estas zonas estratégicas permiten que la sangre se enfríe lo más cerca posible de la superficie de la piel y proporcionan un alivio casi inmediato.