Efectivamente, Irán comenzó su Mundial, alterado por el contexto de guerra en Oriente Medio, con un empate (2-2) contra Nueva Zelanda en Los Ángeles, donde una parte de su público abucheó al gobierno. En vísperas de la esperada entrada en la carrera de Francia y Argentina, el lunes hubo sorpresas: España, candidata al título, se enfrentó a Cabo Verde (0-0), Bélgica salvó los muebles contra Egipto (1-1), al igual que Uruguay contra Arabia Saudita (1-1).