No se puede pasar por alto el hecho de que los dirigentes del país se enfrentan a decisiones difíciles en los próximos meses. Bruselas ha emitido su veredicto sobre Pakistán y su lectura no resulta cómoda. Si bien se han observado y apreciado los avances de Pakistán en áreas clave, la Unión Europea espera claramente que Islamabad “haga más” para mantener el acceso del GSP-Plus a sus mercados. La presión comenzará a aumentar cuando las nuevas reglas comerciales de la UE entren en vigor en enero de 2027. Según estas reglas, Pakistán no será simplemente monitoreado: deberá volver a solicitar el SGP-Plus, presentar un plan de acción por escrito y obtener la aprobación de Bruselas para fines de 2028. También ha quedado claro que la evaluación del país publicada el 16 de julio es la base contra la cual se juzgará la solicitud de Pakistán. Están en juego unos 7.500 millones de euros en exportaciones anuales que disfrutan de acceso preferencial a la UE, y aproximadamente 730 millones de euros en ahorros anuales gracias a las exenciones arancelarias. Los ahorros arancelarios por sí solos pueden significar la diferencia entre ganancias y pérdidas para el sector textil de Pakistán, el mayor beneficiario del esquema GSP-Plus, y que proporciona millones de medios de vida en una economía ya limitada. Vale la pena señalar aquí que las reformas que pide Bruselas no son concesiones obtenidas por una potencia extranjera: son obligaciones que Pakistán asumió libremente para aprovechar el esquema SGP-Plus. Más importante aún, esas reformas también se alinean estrechamente con los esfuerzos de los sucesivos líderes para fomentar un Pakistán más fuerte, más estable y más próspero. Los éxitos del país en áreas clave, que han sido reconocidos por la UE, deberían dar a los dirigentes la esperanza y la confianza que necesitan. El mismo informe acredita avances reales en términos de reducción del alcance de la pena de muerte, nuevas leyes contra el matrimonio infantil y la violencia doméstica, la ratificación del protocolo de la OIT sobre trabajo forzoso y un historial sólido en compromisos climáticos y ambientales para un país clasificado entre los más vulnerables del mundo. Por lo tanto, en lugar de reaccionar a la defensiva o con desesperación, el gobierno debe demostrar seriedad y compromiso. Se le ha dado un plazo de más de dos años y una lista de verificación exigente pero clara. Lo más sensato sería tratar el proceso de reaplicación del GSP-Plus no como un obstáculo burocrático o diplomático que hay que “manejar”, ​​sino como un catalizador de las reformas que el país se ha prometido durante mucho tiempo. Como muestra su historial reciente, a Pakistán no le falta capacidad para progresar. Lo único que se necesita es una alineación de prioridades: la comprensión de que lo que hay que hacer no sólo es bueno para el empleo y el crecimiento económico, sino también para la sociedad de Pakistán en su conjunto. Los dirigentes nacionales han logrado en gran medida estabilizar la economía; ahora debe permitir a la sociedad las libertades que necesita para empezar a estabilizarse. Publicado en Amanecer, 18 de julio de 2026