La guerra en la Italia del siglo VI destruyó el conocimiento, lo que impulsó a Casiodoro a actuar. Fundó un monasterio donde los monjes copiaban y traducían manuscritos. Esta obra salvó los escritos religiosos y seculares de perderse para siempre. El monasterio Vivarium se convirtió en un centro vital para la conservación de textos antiguos. Los esfuerzos de Casiodoro aseguraron que el conocimiento sobreviviera a siglos de inestabilidad.