La victoria de España por 2-0 en la semifinal de la Copa del Mundo sobre Francia fue provocada por un controvertido penalti otorgado después de que Lucas Digne cometiera una falta sobre Lamine Yamal. Las acusaciones de una posible mano en la preparación dominaron el debate, pero los expertos en reglas explicaron que el contacto no era punible según las leyes de la IFAB. A pesar de que Didier Deschamps cuestionó al árbitro, la decisión finalmente se consideró correcta.