El escándalo de la ``Pareja de detectives con apellidos diferentes'' llamó la atención por los problemas entre actores. Detrás de esto había un problema estructural en la producción dramática que no podía resolverse mediante la improvisación sobre el terreno o la teoría de las agallas. ¿Qué se requiere ahora del lugar de trabajo para equilibrar la libertad de expresión y la seguridad?