Amenaza renaciente
⚡ Resumen rápido
El mensaje de Islamabad a Kabul parece ser claro: cualquier acto de terrorismo dentro de Pakistán que esté relacionado con Afganistán invitará a una respuesta transfronteriza cinética.
El mensaje de Islamabad a Kabul parece ser claro: cualquier acto de terrorismo dentro de Pakistán que esté relacionado con Afganistán invitará a una respuesta transfronteriza cinética. Después del ataque a una instalación de los Rangers en Karachi el sábado, el Estado dijo que había lanzado ataques contra objetivos tanto dentro de Afganistán como a lo largo de la frontera, eliminando al menos a 29 terroristas, incluido un "comandante" militante.
El ataque de Karachi, en el que fueron martirizados tres agentes de seguridad, ha sido vinculado al grupo Jamaatul Ahrar, una organización prohibida con vínculos con el proscrito TTP. Este es el primer gran ataque terrorista en Karachi este año y marca el regreso a la “acción” del hasta ahora silencioso JuA. Un sospechoso detenido involucrado en el asalto dijo que vino de Jalalabad y se preparó para el ataque en Waziristán del Sur. El gobierno ha vuelto a emitir una orden para el arresto de afganos sin visas válidas a partir del 10 de julio, mientras que el Ministerio de Asuntos Exteriores ha emitido una gestión ante el encargado de negocios afgano por el ataque de los Rangers.
Los actos de terrorismo y la respuesta del Estado ilustran la difícil naturaleza del enigma afgano, específicamente la renuencia del régimen talibán afgano a actuar con firmeza contra los grupos terroristas en su territorio. Ante ataques interminables, Pakistán no tiene más opción que contraatacar y atacar a los terroristas en sus guaridas. La única manera de poner fin a este ciclo de conflicto es que los talibanes afganos actúen con madurez e impidan ataques a los Estados vecinos. Las enérgicas respuestas de Pakistán han reducido la frecuencia de los ataques terroristas, pero el conflicto perpetuo no es una solución a largo plazo.
Además, el Estado necesita impulsar sus operaciones basadas en inteligencia. Si bien los ataques anteriores tuvieron lugar principalmente en las zonas tribales y remotas de KP y Baluchistán, el incidente de Karachi puede indicar el regreso del terrorismo en los centros urbanos. El Estado debe prepararse para esta contingencia e impedir que los actores violentos lleven a cabo sus planes malévolos.
No puede haber desacuerdo sobre la necesidad de descubrir células terroristas extranjeras durmientes y redes militantes activas en Pakistán. Este argumento se ve reforzado por los supuestos vínculos de ciudadanos afganos con recientes actos de terrorismo. Pero el trato hacia los refugiados afganos comunes y corrientes debe seguir siendo humano y no debe haber ninguna repatriación forzosa. Estas personas deben ser enviadas de regreso a su patria con dignidad, según marcos mutuamente aceptables. No deberían ser castigados por los errores de sus gobernantes.
En última instancia, los talibanes afganos deben tomar una decisión: o pueden decidir abordar las preocupaciones legítimas de Pakistán y controlar a sus amigos terroristas. O pueden continuar por el camino actual, permanecer aislados y estar preparados para afrontar las consecuencias de su apoyo a grupos terroristas empeñados en dañar a Pakistán.
Publicado en Amanecer, 30 de junio de 2026
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