Buenas noticias para los viajeros: el umbral de compensación en caso de retraso sigue fijado en 3 horas, mientras que algunos Estados miembros querían aumentarlo a 4 horas. La compensación también se mantiene sin cambios: 250 euros para vuelos cortos y hasta 600 euros para trayectos largos. Una decisión celebrada por el eurodiputado François Kalfon, que la considera un revés para el lobby de las compañías aéreas.