La Presidencia de la 30ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30) compartió este viernes (12), en una reunión abierta en Bonn, Alemania, los elementos centrales de la Hoja de Ruta internacional propuesta para la transición energética. Entre las cuatro premisas definidas está la necesidad de asignar diferentes responsabilidades a diferentes grupos sociales, minimizando los impactos en las comunidades y trabajadores dependientes de los combustibles fósiles. Noticias relacionadas: El informe COP30 consolida 56 decisiones y apunta a su implementación global. Profesor defiende que Brasil da ejemplo con Mapa do Caminho. Los científicos crean un panel para guiar la transición energética global. Presidida por Brasil, la COP30 se celebró en Belém, Pará, en noviembre del año pasado, y pretende dejar como legado la guía para la transición energética. El documento será lanzado antes de la 31ª Conferencia sobre Cambio Climático (COP31), en la ciudad de Antalya, Turquía, del 9 al 20 de noviembre. En la ciudad alemana se presentaron los resultados de una consulta pública que recaudó aportes para el plan, que busca sustituir los combustibles fósiles de manera justa, ordenada y equitativa. La idea es acelerar la transición energética en esta década crítica, para lograr emisiones netas cero para 2050. Este umbral significa que las emisiones serán absorbidas de manera duradera por la naturaleza y por otras medidas para eliminar el dióxido de carbono de la atmósfera, de modo que la concentración de este gas no siga aumentando. Según la Presidencia de la COP30, la Hoja de Ruta estará guiada por cuatro premisas principales: “Reflejar diversas circunstancias nacionales, incluyendo diferentes niveles de desarrollo socioeconómico, acceso a la energía, dependencia de combustibles fósiles, capacidad de transición, entre otros, sin recurrir a categorizaciones simplistas; “Ser una herramienta no prescriptiva, flexible y práctica orientada a la implementación, que genere impulso para las hojas de ruta nacionales y permita trayectorias determinadas a nivel nacional y específicas de cada país”; "Proponer un marco/conjunto de principios que evalúe la dependencia de los países de los combustibles fósiles y su preparación para la transición de manera multidimensional, incluidos indicadores energéticos, económicos, institucionales y sociales"; ⁠"Incorporar enfoques de transición justa, responsabilidades comunes pero diferenciadas y capacidades respectivas, inclusión, salud, género, pueblos indígenas y derechos humanos, asegurando una amplia aceptación social y minimizando los impactos en las comunidades y trabajadores dependientes de los combustibles fósiles." También según la Presidencia de la COP30, las barreras nacionales e internacionales a la transición energética se dividen en cuatro grandes temas, cada uno con cuestiones específicas a abordar: económico y financiero; tecnológico y de infraestructura; institucional y gobernanza; sociales y políticos. Consulta pública La propuesta recibió contribuciones de 115 países y 247 actores no estatales. Según la presidencia de la COP30, el nivel de compromiso superó las expectativas para una iniciativa lanzada hace apenas seis meses. Las consultas realizadas hasta ahora indican que la hoja de ruta debería centrarse menos en objetivos uniformes y más en los obstáculos concretos que obstaculizan la transición, como la dependencia fiscal del petróleo, los subsidios a los combustibles fósiles, el acceso a la financiación, el desarrollo industrial y la protección de los trabajadores y las comunidades que dependen del sector.  El embajador André Corrêa do Lago, presidente de la COP30, recordó que la reciente crisis geopolítica en Medio Oriente mostró muy claramente cómo los combustibles fósiles están vinculados a las vulnerabilidades, y que es necesario abordar esto en un camino global. "La gran ventaja de la implementación es que tenemos mucha más libertad para implementar que para negociar. La negociación requiere consenso; la implementación no lo es", afirma el diplomático.