El grupo Fiber Excellence, que explota las dos últimas plantas de celulosa en Francia (en Saint-Gaudens y Tarascon), está en quiebra. Por el momento, sólo se vislumbra una oferta pública de adquisición, pero sigue dependiendo de los "compromisos esperados del Estado", en particular de un aumento del precio de compra por parte de EDF de la electricidad producida a partir de astillas de madera.