Los precios del oro experimentaron un aumento el viernes, impulsados ​​por la escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán. Estos acontecimientos geopolíticos alimentaron los precios de la energía y las preocupaciones sobre la inflación, lo que afectó al sentimiento del mercado. Los temores de una mayor inflación reforzaron las expectativas de posibles aumentos de las tasas de interés en Estados Unidos por parte de la Reserva Federal. Si bien el oro es una protección contra la inflación, las tasas más altas generalmente presionan al metal que no rinde intereses. Otros metales preciosos como la plata, el platino y el paladio también experimentaron pérdidas semanales.