En una medida significativa, SEBI ha establecido un marco formal de recusación entre sus altos funcionarios. Este código exige que los funcionarios se abstengan de asuntos donde puedan surgir conflictos, incluidos intereses personales, profesionales y financieros. Además, el regulador mantendrá registros digitales de las recusaciones, asegurando que los datos anuales estén disponibles para el público para una mayor transparencia.