La compra de islas remotas, fuentes de agua, santuarios y templos de Japón por parte del pueblo chino está causando controversia desde la perspectiva de la seguridad y la protección de los bienes culturales. La ansiedad se está extendiendo en las redes sociales, y la gente dice cosas como "se utilizará como base en caso de emergencia" y "se atacará el patrimonio cultural". ¿En qué se diferencia la realidad de los datos?