El mes pasado, Polestar sorprendió a la industria automotriz cuando anunció que se retiraba de Estados Unidos. La decisión de la compañía de vehículos eléctricos se produjo después de que el gobierno federal le negara la autorización para continuar vendiendo sus automóviles a pesar de una norma que prohíbe los vehículos con software de vehículos conectados de fabricación china. Polestar, que tiene su sede en Suecia pero es propiedad mayoritaria de la china Geely, dijo que dejaría de vender sus vehículos en Estados Unidos a partir del año modelo 2027. Para los miles de propietarios de Polestar y decenas de distribuidores en EE. UU., fue un momento de decepción e incertidumbre. ¿Qué pasaría con sus vehículos? ¿Quién les daría servicio? ¿Haría…? Lea la historia completa en The Verge.