El rápido desarrollo de El Niño intensificará el clima extremo global, incluidas olas de calor y sequías, que afectarán al subcontinente indio. India ya se enfrenta a un importante déficit de precipitaciones: en junio se registró un déficit del 40%, lo que afectó gravemente a la siembra del cultivo kharif y redujo la superficie total en un 23%. Esto plantea un serio desafío para la agricultura, especialmente en las regiones de secano.