Entre la esperanza de regresar y una realidad cada vez más dura, cientos de libaneses desplazados están viviendo un punto de inflexión tras el acuerdo iraní-estadounidense. Si bien los enfrentamientos sobre el terreno continúan a pesar del acuerdo, las posiciones políticas y las comunicaciones diplomáticas están aumentando en un intento de contener la escalada y dar forma a las características de la siguiente etapa.