Siria se ve particularmente afectada por la disminución de la ayuda humanitaria global, particularmente de Estados Unidos. En el noroeste del país, cientos de miles de desplazados siguen viviendo en refugios improvisados. Cuando cayó el régimen de Bashar al-Assad a finales de 2024, esperaban poder regresar a casa. Pero al ver sus aldeas destruidas, la mayoría ha quedado atrapada en campos en espera de una reconstrucción que llevará años. A medida que pasa el tiempo, las condiciones de vida se deterioran y infraestructuras vitales como los hospitales amenazan con cerrar. Ilustración en el inmenso campamento de Qah.