Desde 2024, Addis Abeba y otras ciudades etíopes viven un proceso de modernización acelerado. Las calles se convierten en amplios bulevares, los hoteles de lujo se multiplican y los rascacielos se levantan en varios puntos de la ciudad. Pero este proyecto no está exento de consecuencias, ya que más de diez mil personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares para dar paso a los planes de desarrollo del gobierno.