Un golpe, una conversación, un encuentro. Para millones de franceses, las aplicaciones de citas se han convertido en parte de la vida cotidiana. Prometen acercar soledades, crear vínculos y, a veces, cambiar una vida. Pero detrás de esta intimidad digital se esconde otra realidad, mucho menos visible. Un nuevo barómetro revela el alcance de estos riesgos y cuestiona la capacidad de las plataformas para proteger a sus usuarios.