En Durban, Sudáfrica, miles de extranjeros se vieron obligados a abandonar sus hogares después de las protestas antiinmigrantes del mes pasado. Muchos, principalmente de la República Democrática del Congo o Nigeria, han vivido desde entonces en campamentos improvisados ​​sin acceso a agua ni baños, mientras que las tensiones y los ataques han aumentado en la ciudad. Ante una situación considerada cada vez más crítica, los desplazados piden ayuda a las autoridades y a la ONU.