Para imponer una ley única sobre la IA y neutralizar las regulaciones estatales, la Casa Blanca está intentando un trueque político con el Congreso. A cambio, Washington propone reforzar el control digital de los menores a través de varios proyectos de ley. Una iniciativa aparentemente loable, que en realidad corre el riesgo de sacrificar el anonimato en línea y socavar la industria tecnológica.