En los últimos años, los osos han ido apareciendo uno tras otro en todo el país, y el impacto va más allá del simple miedo, con cierres temporales de escuelas, gente que se abstiene de salir y un estancamiento de la actividad económica. El impacto sobre los padres, las personas mayores y la industria también es grave. Entre el autocontrol excesivo y el miedo correcto, ¿qué dirección debemos tomar?