El presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) decidió adelantar su llegada a la reunión del G7 en Francia para intentar facilitar un encuentro bilateral con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Lula parte el domingo (14) hacia la ciudad de Évian-les-Bains, en la región de Alta Saboya, donde se realizará la cumbre. La estrategia del Palacio do Planalto es garantizar que el presidente brasileño esté presente el primer día del evento, el lunes (15), ante la posibilidad de que Trump participe sólo en la apertura de la reunión, repitiendo lo ocurrido en la reunión del G7 celebrada en Canadá el año pasado. Ahora en g1 Según miembros del gobierno entrevistados en privado, hubo una señal positiva de la Casa Blanca para una conversación entre los dos líderes al margen de la cumbre. Lula pretende abordar personalmente los aranceles anunciados por Estados Unidos sobre los productos brasileños. Lula, según sus asesores, quiere saber de Trump si realmente está de acuerdo con las nuevas recomendaciones arancelarias hechas por el embajador Jamieson Greer, jefe de la oficina comercial de Estados Unidos. Esto dejará más claro al gobierno de Lula cómo proceder con las negociaciones. El temor de los asesores de Lula es que el aumento de la tensión entre EE.UU. e Irán acabe haciendo inviable el encuentro entre ambos presidentes. En la Casa Blanca, Lula y Donald Trump discuten sobre tierras raras, crimen organizado y comercio Periódico Nacional/ Reproducción Espacio para revertir el escenario En el gobierno, la evaluación es que: La propuesta de un arancel adicional del 25%, justificada por Washington basándose en supuestas prácticas comerciales desleales, aún puede revertirse mediante negociaciones. El recargo del 12,5%, vinculado a la alegación de falta de acciones suficientes contra el trabajo forzoso, es visto por los miembros de la selección brasileña como una decisión prácticamente consolidada. Los negociadores brasileños estiman que este porcentaje serviría para reemplazar parte del arancel global del 10% aplicado anteriormente por la administración Trump a la mayoría de los productos importados. La medida acabó siendo revocada posteriormente por los tribunales norteamericanos. Otras reuniones del G7 La agenda de Lula para las reuniones bilaterales aún no está cerrada. La intención del presidente, sin embargo, es conversar con los líderes de los siete países que componen el grupo: Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Los asesores del presidente dicen que la participación en la reunión también tiene como objetivo reforzar la imagen internacional de Lula en un momento de intensa agenda diplomática. Brasil participa del encuentro como país invitado. ➡️Según el cronograma previsto, el día 15 estará dedicado a la llegada de delegaciones, la recepción oficial de dirigentes y las cenas de apertura, restringidas a los miembros permanentes del grupo. ➡️El día 16 contará con las principales sesiones de debate entre jefes de Estado y de Gobierno, incluidos los países invitados, así como reuniones centradas en temas como los desequilibrios económicos globales. ➡️El día 17 están previstas sesiones de clausura, aprobación de documentos finales y ruedas de prensa. A lo largo de la cumbre, los países miembros del G7 se reúnen en reuniones privadas para discutir los asuntos internos del bloque, las estrategias políticas y la preparación del comunicado final. Los países invitados, como Brasil, participan en las llamadas sesiones ampliadas, destinadas al diálogo con los socios externos del grupo. Negociaciones en marcha La reunión entre el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa, con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, por videoconferencia, estaba prevista para este jueves (11), pero fue aplazada hasta mañana por problemas de programación. Para desbloquear las negociaciones, Brasil presentó una lista de productos industriales a los que se les podrían reducir a cero o reducir los aranceles de importación. Equipos técnicos de ambos países intentan buscar un alineamiento arancelario en estos rubros. Brasil está interesado en reducir los aranceles a los equipos hospitalarios y cree que sería un buen negocio para Estados Unidos. El gobierno brasileño acepta discutir también otros aranceles, como el del etanol, pero por ahora lo que se puso sobre la mesa, por iniciativa brasileña, fueron impuestos a los bienes industriales. Aunque no está en la mesa de negociaciones por el momento, el gobierno brasileño no descarta reevaluar su posición sobre la moratoria del comercio electrónico en el ámbito de la Organización Mundial del Comercio (OMC) si el tema pasa a asociarse a una discusión más amplia sobre las relaciones comerciales bilaterales con Estados Unidos. Los miembros del Gobierno reconocen que mantener la moratoria, que impide el cobro de tasas por las transmisiones electrónicas internacionales, es considerada una prioridad estratégica por Washington, especialmente para las grandes empresas tecnológicas estadounidenses. Fuentes involucradas en las discusiones afirman, sin embargo, que actualmente no hay ninguna negociación en curso que vincule la posición brasileña sobre la moratoria con la posible suspensión o no aplicación de medidas comerciales contra el país.