Según un informe todavía provisional, el deslizamiento de tierra ocurrido el lunes 8 de junio dejó al menos 11 muertos, además de varios heridos y numerosos desaparecidos. Este tipo de desastre no es infrecuente en la Alta Guinea, donde los ciudadanos de África occidental corren riesgos considerables para explotar minas artesanales abandonadas, poniendo en riesgo sus vidas, con la esperanza de encontrar oro.