Si las corridas de toros españolas son conocidas en todo el mundo, pocos saben que en Madagascar existe desde hace varios siglos una tradición similar: la savika. Como en el toreo, el hombre desafía al animal en un ruedo. Pero aquí no se mata: el objetivo es aguantar el mayor tiempo posible a lomos de un cebú liberado en la arena. Una disciplina transmitida de generación en generación que Madagascar desearía que se incluyera en el patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO. Informe de Aurélie Kouman en Antananarivo.