El Tribunal de Río ordenó el cese de actividades en un basurero clandestino en la comunidad de Outeiro, en Jacarepaguá. La decisión preliminar, a solicitud del Ministerio Público estatal, también prohíbe la cría de animales en el lugar. La medida también determina que el estado y el municipio de Río de Janeiro presenten un plan de acción integrado para contener el daño ambiental y prevenir nuevos desalojos irregulares. Noticias relacionadas: Tras la prohibición, la ley exige el cierre de un vertedero cerca de Brasilia. Tribunal prohíbe vertedero que colapsó en Padre Bernardo, aledaños al DF. Los bomberos siguen trabajando para controlar el incendio en el vertedero de Teresópolis. Además, deberán retirar todo el material desechado en el área y asegurar la adecuada disposición de los residuos. La acción civil pública fue interpuesta por la Fiscalía 1ª de Tutela Colectiva para la Defensa del Medio Ambiente y del Patrimonio Cultural de la Capital.  Según la acción, el vertedero fue instalado ilegalmente por los dueños de un predio cercano y, desde hace varios años, recibe residuos de todo tipo, sin ningún control ni licencia ambiental. El sitio es utilizado por empresas que transportan residuos y alquilan contenedores para escombros de construcción. La práctica irregular también ha provocado deforestación y contaminación del suelo.  Las investigaciones también identificaron el funcionamiento de una fábrica de mármol sin licencia ambiental en la zona, además de la cría inadecuada de animales, como cerdos y gallos. El objetivo de la decisión es frenar la degradación ambiental provocada por el vertedero y reducir los riesgos para la población local, especialmente los relacionados con la salud pública y la posibilidad de explosiones provocadas por la acumulación de gas metano bajo tierra en la zona. Inspección La Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Sostenibilidad (Seas) y el Instituto Estatal de Medio Ambiente (Inea) ya inspeccionaron el lugar. Una medida a adoptar sería la construcción de muros en dos accesos para impedir el acceso de camiones que transportan escombros y basura.