Irán volvió a poner la escalada militar en primer plano al lanzar misiles hacia Israel por primera vez desde el alto el fuego en abril, diciendo que el ataque fue en respuesta al bombardeo israelí del suburbio sur de Beirut. Si bien Israel confirmó la interceptación de todos los misiles y se comprometió a continuar sus operaciones en el Líbano, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se apresuró a pedir al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que no respondiera, advirtiendo que la tensión actual podría obstaculizar el logro del esperado acuerdo entre Washington y Teherán, en un momento en que los acontecimientos llevaron a Irak, Siria e Irán a imponer restricciones al tráfico aéreo y cerrar partes de su espacio aéreo.