Un estudio reciente ha demostrado que los incendios forestales han diezmado el diecisiete por ciento de las secuoyas gigantes maduras desde 2015, dejando muchas arboledas vulnerables a nuevas amenazas. Es alarmante que sólo el veintiséis por ciento de las áreas restantes tengan una alta resistencia a los incendios forestales. Se están llevando a cabo activamente esfuerzos para restaurar la resiliencia y la salud en cuarenta y cuatro arboledas. La combinación de inviernos cálidos y períodos secos aumenta el peligro de futuros incendios forestales devastadores.