Los campos de arroz abandonados en la región japonesa de Aso se están restaurando para convertirlos en humedales permanentes para ayudar a recargar las aguas subterráneas y proporcionar un hábitat seguro para ranas, libélulas y otros animales salvajes de agua dulce. El proyecto liderado por la comunidad reúne a residentes e investigadores locales y muestra cómo las tierras agrícolas no utilizadas pueden sustentar la biodiversidad y al mismo tiempo ayudar a restaurar los recursos hídricos para el futuro.