Para mantener la superioridad de las fuerzas de combate, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha anunciado que exigirá pruebas de los niveles de la hormona masculina testosterona en los soldados estadounidenses. Si el número es bajo, es posible recibir tratamiento voluntariamente, pero los medios estadounidenses informan que desde hace mucho tiempo existe un debate entre expertos sobre el diagnóstico y el tratamiento.