Los caballos exhiben un fenómeno intrigante al identificar depredadores en las pantallas de video: experimentan un ritmo cardíaco elevado, indicativo de estrés interno, sin mostrar signos externos de miedo. En particular, los caballos machos y los miembros dominantes de la manada desencadenan respuestas más fuertes, desafiando las opiniones tradicionales sobre el comportamiento impulsado por el pánico de los animales de presa. Comprender esta desconexión psicológica es esencial para mejorar el bienestar de los caballos y garantizar la seguridad de los jinetes.