La grave ola de calor que azota Europa provoca que los teléfonos inteligentes se sobrecalienten, lo que lleva a algunos a colocarlos en los frigoríficos. Los expertos advierten que esta práctica genera daños por humedad interna y puede dañar los dispositivos. Las baterías hinchadas y los teléfonos que no funcionan son comunes después de este intento de enfriamiento. Los usuarios deben mantener los teléfonos alejados de la luz solar directa y evitar aplicaciones intensivas. Desactivar funciones como Bluetooth y GPS también puede ayudar a prevenir el sobrecalentamiento.