El primer agujero de ozono en la Antártida se descubrió en 1985. Si hubiéramos tenido las capacidades de observación atmosférica que tenemos ahora, podríamos haberlo descubierto hace 30 años. La existencia del agujero de ozono está confirmada desde los años 1970, y su principal causa son los clorofluorocarbonos (CFC)...