Los investigadores descubrieron isópodos terrestres que forman formaciones circulares masivas y sincronizadas. Estas criaturas, conocidas como cochinillas, fueron atraídas hacia trampas brillantes por las farolas. Los isópodos marcharon en círculos cerrados hasta que el agotamiento o la depredación los detuvieron. Este comportamiento, observado en los Altos del Golán de Israel, plantea riesgos para los animales pequeños. La luz artificial nocturna puede alterar inadvertidamente las estrategias naturales de supervivencia.